EL INFARTO

Presentación

La mayoría de los pacientes que sufren un IAM tienen antecedentes de molestias torácicas, generalmente típicas de angina, horas o días antes del evento definitivo. Algunos refieren molestias atípicas, disnea o astenia en las horas o días previos al IAM. En unos pocos, sin embargo, el dolor del IAM aparece de forma brusca, sin pródromos. El IAM suele producir un malestar torácico constante, de intensidad variable y habitualmente de más de 30 minutos de duración.Frecuentemente el malestar es de carácter opresivo y algunos pacientes lo refieren como ardor o quemazón. El dolor es típicamente de localización centrotorácico o retrostenal. A menudo se irradia al hombro y brazo izquierdos, llegando en algunos casos hasta el antebrazo y mano izquierdos. A veces se irradia al cuello, a la mandíbula y/o a la espalda. Menos frecuentemente el dolor se refiere también en el hombro y brazo derechos. Algunos pacientes refieren dolor epigástrico, el cual es más frecuente en el IAM inferior. El dolor torácico posicional, pleurítico o que se reproduce a la palpación pocas veces se observa en un IAM. En algunos estudios, hasta un 25% de los IAM han sido silentes y se han detectado sólo por las alteraciones en el ECG y los enzimas. Los pacientes con infartos silentes suelen tener también tendencia a isquemia silente, lo que ocurre con mayor frecuencia en los pacientes diabéticos y en los de edad avanzada.

Manifestaciones acompañantes

Las molestias torácicas del IAM se asocian a menudo con diaforesis y sudor frío. Los pacientes pueden desarrollar un sudor intenso cuando el infarto se asocia a disnea y edema pulmonar. A veces, el IAM, sobre todo el de localización inferior, se acompaña de síntomas gastrointestinales, como meteorismo abdominal, náuseas y vómitos.

En ocasiones se produce mareo, a veces intenso, e incluso síncope, que puede ser secundario a reacción vasovagal, hipotensión, bradicardia, bloqueo o taquiarritmia. La presencia de palpitaciones debe hacer sospechar una arritmia. En algunos pacientes, principalmente en los de edad avanzada, el IAM puede presentarse con manifestaciones atípicas, como disnea, confusión o síncope, antes que dolor torácico como síntoma inicial.




   
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