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EL
INFARTO
Introducción.
El infarto agudo de miocardio
(IAM) es una de las primeras causas de muerte en los países
industrializados, siendo su incidencia mayor y su pronóstico
peor en los países del norte de Europa y de Norteamérica
que en los mediterráneos, aunque en éstos
continúa siendo una de las causas más frecuentes
de muerte. La mayoría de los fallecimientos por IAM
se producen antes de que el paciente llegue al hospital.
La mortalidad hospitalaria es actualmente del 10%. Además,
un 10% de los supervivientes mueren durante el año
que sigue al infarto. Los porcentajes de reinfarto están
entre el 10% y el 15% durante el primer año, y de
ellos el mayor número se produce durante los primeros
3 meses. La mortalidad por IAM ha disminuido significativamente
en las tres últimas décadas. Una de las principales
razones de esto ha sido el avance de los cuidados coronarios
y del tratamiento del IAM y sus complicaciones. La mejora
en los resultados de la supervivencia dependerá de
una instauración más agresiva de las medidas
preventivas, una mejor educación y concienciación
sociales y un diagnóstico y un tratamiento más
rápidos.
Diagnóstico.
Antecedentes. La mayoría
de los pacientes con IAM suele tener uno o más factores
de riesgo de enfermedad coronaria (EC), tales como tabaquismo,
hipertensión arterial (HTA), hipercolesterolemia,
diabetes mellitus, edad avanzada, menopausia e historia
familiar de EC prematura.
Desencadenantes.
En muchos pacientes que
sufren un IAM puede encontrarse un factor desencadenante,
como un ejercicio físico intenso, estrés psicológico,
infecciones, fiebre, anemia, hipotensión, cirugía,
traumatismos, hipoxemia, embolia pulmonar, hipoglucemia,
retirada de betabloqueantes, tirotoxicosis o taquiarritmias,
todos los cuales aumentan el consumo de oxígeno miocárdico.
Asimismo, si se produce un aumento del tono vasomotor coronario
o un verdadero vasoespasmo, como puede ocurrir por el consumo
de simpaticomiméticos o cocaína, por una reacción
alérgica o tras la retirada brusca de nitratos, se
puede reducir severamente el flujo coronario y llevar a
un IAM. Diferentes estudios han demostrado que la incidencia
de IAM muestra una distribución circadiana bimodal,
con el pico mayor en las primeras horas de la mañana,
después del despertar. Esta distribución parece
ser debida a los mayores niveles de catecolaminas y de cortisol
séricos y al aumento de la agregabilidad plaquetaria
que se observan al principio de la mañana. Los IAM
de inicio en las primeras horas de la mañana tienden
a ser más extensos. Hay también mayor incidencia
de IAM en invierno y los lunes.
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